miércoles, 12 de mayo de 2010
Estoy en un momento de mi vida en el que me siento en una balanza, ni bien ni mal. Yo diría que estoy dentro de un margen en el cual no se hacia donde ir ni lo que me conviene más. Aspectos me motivan y otros, en cambio, me hunden. Hay días que preferiría no haberme levantado de la cama y haberme quedado durmiendo. O mejor dicho, soñando. Porque eso es lo único que de verdad sé hacer bien: Soñar. Aunque intente evitarlo es algo involuntario. No puedes controlar tus sueños, ni tus motivaciones, ni los sentimientos, tus emociones y sobretodo las ilusiones. Ilusiones que normalmente son lo que más daño hacen porque si no aprendemos a controlarlo llega un punto en el que no se puede volver atrás para cambiarlo. Las ilusiones ya están allí y con ellas los sueños. A partir de aquí todo es inevitable.
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