miércoles, 12 de mayo de 2010

Estoy en un momento de mi vida en el que me siento en una balanza, ni bien ni mal. Yo diría que estoy dentro de un margen en el cual no se hacia donde ir ni lo que me conviene más. Aspectos me motivan y otros, en cambio, me hunden. Hay días que preferiría no haberme levantado de la cama y haberme quedado durmiendo. O mejor dicho, soñando. Porque eso es lo único que de verdad sé hacer bien: Soñar. Aunque intente evitarlo es algo involuntario. No puedes controlar tus sueños, ni tus motivaciones, ni los sentimientos, tus emociones y sobretodo las ilusiones. Ilusiones que normalmente son lo que más daño hacen porque si no aprendemos a controlarlo llega un punto en el que no se puede volver atrás para cambiarlo. Las ilusiones ya están allí y con ellas los sueños. A partir de aquí todo es inevitable.

1 comentario:

  1. Debes dejar de auto-compadecerte puesto que eso, en el mundo en el que hoy vivimos, es ya hasta demasiado fácil. Pero hay pocas personas que sonrían a sus errores. A sus tristezas. A sus penas. Deja de pensar que el Mundo está en tu contra puesto que de esa manera abarcas toda aquella energía negativa. Coge aire. Respira. Pensamientos positivos. Cierra los ojos. Respira. Aguanta el aire y con él tu tipo. Expulsa todo el aire contaminado de pensamientos pesimistas. Sonríe.

    Deja de pensar que soñar es un error. Que hay días que no tienes ganas de levantarte. Cambia el chip. Tu vida son tus pensamientos. Tus actos el pensar. Soñar es la capacidad que tenemos de planificación de todos nuestros proyectos de vida.

    Busca una sóla razón para ser feliz. Una sóla para poder ser feliz. Cuando la encuentres. No la sueltes hasta que la ocasión no lo requiera. Apoyala contra tu pecho. Y lucha por ella. Dime que no tienes ninguna para seguir adelante y yo te prestaré una de las mías.

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